En este blog, se pretende hacer
una remembranza de lo sucedido durante el conflicto armado interno en Guatemala…
la interpretación dependerá de su enfoque y punto de vista… Le invito a leer la
información y observar detenidamente las imágenes y videos (Están al final de la información, dándole clic sobre el enlace), luego haga su
comentario de manera congruente…
Origen dela Guerra Interna
El apoyo que dio Ydigoras a las
fuerzas cubanas anticastricas dio lugar a protestas populares, y también al
descontento del ejército.
La lucha armada se inició en
Guatemala el 13 de noviembre de 1960 tras un fallido levantamiento de militares
nacionalistas en contra del poder instaurado por la contrarrevolución de 1954.
En 1962 se fundaron las Fuerzas
Armadas Rebeldes (FAR), una coalición de movimientos rebeldes que incluía a
oficiales disidentes del Ejército y a estudiantes y activistas políticos de la
izquierda. Las FAR adoptaron la teoría guevarista del foquismo y empezaron a
construir su base social en las comunidades campesinas no indígenas del oriente
del país. Después de 1966, el ejército guatemalteco, asesorado por militares
norteamericanos, lanzó su primera campaña contrainsurgente contra las FAR, que
arrojó unos 8.000 muertos, la mayoría de ellos civiles. Sin embargo, la
guerrilla sobrevivió a esta primera derrota y se formaron nuevas
organizaciones. En los años setenta se hizo pública la existencia del Ejército
Guerrillero de los Pobres (EGP) y la Organización del Pueblo en Armas (ORPA). El EGP, el grupo más numeroso,
tuvo su base de apoyo en Huehuetenango. La presencia de la ORPA se centró en el
occidente del país, especialmente en San Marcos y alrededor del lago de Atitlán.
Mientras tanto, las FAR se habían reestructurado y establecieron su base de
apoyo en El Petén.
En su momento de auge, en
1978-1980, el movimiento guerrillero contó con aproximadamente de seis a ocho
mil combatientes y alrededor de medio millón de simpatizantes activos en todo
el territorio nacional. En 1982 los grupos guerrilleros y el comunista Partido
Guatemalteco del Trabajo (PGT) se unieron para formar un comando único bajo el
nombre de Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Sin embargo, ya
para 1982 la guerrilla había sido fuertemente golpeada por la represión militar
y no fue capaz de proteger a sus simpatizantes en el altiplano rural, quienes
se convirtieron en el blanco principal de la contrainsurgencia militar.
Conflicto Armado (1960 – 1996)
Estrategias militares
El conflicto armado en Guatemala
tuvo su mayor impacto en la población civil no combatiente. En los años ochenta
la campaña contrainsurgente utilizó un alto nivel de violencia, particularmente
en las áreas mayoritariamente indígenas del altiplano pero también en contra
del movimiento popular en el área urbana.
Aproximadamente 150.000 personas
murieron como consecuencia del conflicto, y entre ellos hay de cuarenta mil a
cincuenta mil desaparecidos, la mitad de todos los desaparecidos de América
Latina. Comunidades enteras fueron arrasadas en los años ochenta; centenares de
aldeas y caseríos fueron quemados y sus habitantes asesinados o forzados a
exiliarse. Más de un millón de personas fueron desplazadas (hoy en día existen
todavía unos treinta mil refugiados guatemaltecos en México) y aunque no
existen cifras confiables, se estima que aproximadamente 500.000 personas
fueron desplazadas dentro del país, muchas de las cuales se vieron obligadas a
trasladarse de las áreas rurales a los centros urbanos, particularmente a la
capital.
La estrategia contrainsurgente
del ejército se basó en la desorganización social primero y luego en la
reorganización y control de la población rural para erradicar la base de apoyo
de la guerrilla. Se militarizó el campo creando los llamados "Polos de
Desarrollo" (centros militarizados de concentración de población donde funcionaban
las "aldeas modelo" y donde se aplicaban programas de "reeducación"
a las personas desplazadas capturadas mientras se escondían en las montañas).
Asimismo, centralizaron los proyectos de desarrollo e infraestructura, que
fueron administrados por el ejército por medio de las Coordinadoras
Interinstitucionales. Todas las autoridades civiles locales fueron puestas bajo
la autoridad del ejército, lo cual debilitó y distorsionó enormemente las estructuras de gobierno local. El ejército
se apropió también de grandes extensiones de tierra en las zonas de conflicto,
muchas de las cuales habían sido abandonadas previamente por los desplazados.
Además, dirigió intensas campañas para repoblar estas áreas abandonadas y para
finales de 1985 había otorgado aproximadamente 2.000 títulos de tierra en las
áreas más afectadas por la guerra. Los fenómenos de desplazamiento y repoblación
agravaron la situación que existía antes del conflicto sobre la distribución
desigual de la tierra y las disputas acerca de los títulos.
Al mismo tiempo se establecieron
las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), fuerzas paramilitares a nivel
comunitario en las que todos los hombres mayores de 16 años de edad tuvieron que
prestar servicio. Aunque las PAC fueron presentadas como organizaciones
"voluntarias", quienes no hacían su turno eran considerados casi
automáticamente como simpatizantes de la guerrilla. Estos organismos vigilaban
todas las aldeas del país, con informes semanales a la base militar de la zona.
En las áreas de conflicto, las PAC también fueron utilizadas como primera línea
ofensiva en la búsqueda de columnas guerrilleras o de población desplazada que
no estaba bajo control del ejército. A mediados de los años ochenta el número
de hombres organizados en este organismo paramilitar alcanzó los 900.000, según
cifras oficiales. Dado que el rechazo a prestar servicio en las patrullas se
convirtió en algo sumamente difícil de lograr sin sufrir las consecuencias de
la represión militar, las PAC echaron raíces en muchas comunidades rurales y en
algunos casos se convirtieron en una ambivalente organización de defensa
comunitaria. Al terminar el conflicto armado, aproximadamente 400.000 hombres
todavía prestaban servicio en las PAC, rebautizadas en la Constitución de 1985
como Comités Voluntarios de Defensa Civil (CVDC).
En resumen, la campaña
contrainsurgente agravó todas las causas originales del conflicto: se cerraron
los espacios democráticos para la representación y expresión ciudadana, el
poder se centralizó y militarizó como nunca antes, y la rendición de cuentas
por parte del Estado acerca de su funcionamiento se canceló en su totalidad. Los
espacios democráticos se comenzaron a abrir paulatinamente después de la transición
a la democracia electoral de 1985-1986, proyecto dirigido por el ejército como
estrategia para mejorar la imagen del país ante la comunidad internacional y así
asegurar un incremento de fondos externos. Sin embargo, la democracia guatemalteca
siguió siendo frágil y limitada: muchos de los elementos institucionales de la
contrainsurgencia, como las patrullas de autodefensa civil, fueron legitimados
en la nueva Constitución de 1985. Las Coordinadoras Interinstitucionales fueron
reemplazadas por los Consejos de Desarrollo administrados por los gobernadores
civiles (no electos), aunque el Comité de Reconstrucción Nacional, dirigido por
el ejército, mantuvo el control ejecutivo sobre sus funciones.
En estos movimientos políticos,
las estructuras militares se mantuvieron impunes.
El nivel de abuso a los derechos
humanos siguió siendo muy alto y el ejercicio del derecho a la oposición
política civil todavía seguía siendo una opción peligrosa.
Los secuestros, asesinatos y
desapariciones selectivas de activistas civiles fue una táctica muy común. No
obstante, en estos años se formaron nuevos movimientos sociales de
sindicalistas, familiares de desaparecidos y de pueblos indígenas. A finales de
los años ochenta, las organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil,
como el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) formado en 1984, empezaron a presionar para
instaurar una comisión de la verdad en Guatemala. Estas demandas fueron
adoptadas posteriormente por la URNG como parte de su plataforma en las
negociaciones.
El gradual dinamismo de la sociedad civil se manifestó a
principios de los años noventa por medio de una mayor participación política de
los indígenas y un incremento en el número de ONG trabajando en distintos
campos, tales como los derechos humanos o los derechos laborales. En mayo de
1993, las organizaciones populares, junto con el gobierno norteamericano, las
instituciones financieras internacionales, el alto mando del ejército
guatemalteco y el sector privado condenaron enérgicamente el intento de "autogolpe"
del presidente Jorge Serrano Elías y respaldaron el orden constitucional. Esto
fue un acontecimiento clave en la marcha hacia un fin negociado del conflicto
armado. También fueron de suma importancia las elecciones de 1995, cuando un
nuevo partido de izquierda, el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG),
obtuvo el cuarto lugar en las elecciones presidenciales y el tercero en las legislativas.
Esto contribuyó a la transformación de un sistema de partidos que
históricamente había sido estrecho y poco representativo a una gama de opciones
políticas más amplia.
También abrió a la guerrilla la
posibilidad de construir una base electoral y reincorporarse a la vida política
nacional.
La búsqueda de una solución
negociada al conflicto armado duró casi diez años y se puede dividir en tres
fases históricas:
- 1983-1987. En esta fase todavía
estaban operando las guerras civiles en toda la región centroamericana. En
Guatemala el gobierno estaba controlado por el ejército. Esta fase culminó en
la firma del Acuerdo de Esquipulas II entre los distintos gobiernos
centroamericanos, lo cual proveyó un marco preliminar para la búsqueda de una
solución a los conflictos armados por medios institucionales.
- 1988-1993. En esta fase, el fin
de la Guerra Fría, la derrota electoral del Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN) en Nicaragua en 1990 y la firma del acuerdo de paz en El
Salvador en diciembre de 1991, abrieron nuevas posibilidades para las
negociaciones en Guatemala. Una Comisión Nacional de Reconciliación, inspirada
en el marco de los acuerdos de Esquipulas y coordinada por la iglesia católica,
dio un espacio a la oposición cívica no armada para plantear sus demandas. Para
el año 1993 ésta ya había consolidado una posición en las negociaciones cada
vez más independiente de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
La oposición cívica ayudó a determinar la agenda para una paz negociada y su
representante, Monseñor Rodolfo Quezada Toruño, se convirtió en el conciliador
oficial en las conversaciones entre el gobierno de Guatemala y la URNG.
- 1993.1996. En esta fase las
estrategias de la comunidad internacional y del gobierno y la URNG favorecieron
un fin negociado al conflicto. Después del fracasado autogolpe de Jorge Serrano
Elías se fortaleció la Comisión Gubernamental para la Paz (COPAZ), y en
noviembre de 1994 llegó la Misión de las Naciones Unidas para Guatemala
(MINUGUA) para monitorear los abusos a los derechos humanos y la implementación
de los acuerdos de paz. La ONU jugó un papel clave en el fin de las negociaciones
a través de su moderador especial, Jean Arnault. En enero de 1996 fue electo
Álvaro Arzú Irigoyen a la presidencia de la República y el espacio que dio al
sector privado en su gobierno cimentó el compromiso de dicho sector con el
proceso de paz. Ya para finales de 1996 se logró un cese al fuego definitivo y
un acuerdo general.

http://saladeredaccion.com/revista/2011/10/conflicto-armado-en-guatemala/
https://4tousac.files.wordpress.com/2012/04/conflicto-armado-interno.pdf
Le invito a que dé clic a los siguientes enlaces y pueda ver los videos...
https://www.youtube.com/watch?v=024-zUN-YaY
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https://www.youtube.com/watch?v=Rbt1yIKCdMQ